La cirugía de dedo en garra, o dedo martillo, corrige una deformidad donde un dedo del pie queda en flexión y causa dolor, especialmente con calzado estrecho, y se realiza cuando los tratamientos conservadores no son efectivos. Las técnicas incluyen la cirugía mínimamente invasiva (MIS) para deformidades flexibles y la resección o fusión de la articulación para las rígidas. Se realiza con anestesia local y el paciente puede volver a casa el mismo día, con una rápida recuperación aunque la completa normalización puede tardar meses. 

  • Cuando la deformidad del dedo es rígida y no se puede corregir manualmente. 
  • Si el paciente presenta dolor y callosidades en el pie debido al roce con el calzado. 
  • Cuando los tratamientos conservadores (como el uso de ortesis o siliconas) no son suficientes para aliviar los síntomas. 

Existen varias técnicas, y la elección depende de la rigidez y la evolución de la deformidad. 

  • Cirugía Mínimamente Invasiva (MIS): Para deformidades flexibles, se realizan pequeñas incisiones para corregir la articulación del dedo sin necesidad de cuerpos extraños como agujas o tornillos. 
  • Tenotomía: Se quita tensión a los tendones que provocan la deformidad, usando una aguja en la misma consulta. 
  • Fusión de la articulación (Artroplastia): Para dedos rígidos, se fusiona la articulación para enderezar el dedo en la posición correcta, aunque el dedo ya no podrá doblarse. 
  • Osteotomía y alargamientos tendinosos: Se realizan cortes en el hueso de la falange y alargamientos de los tendones para corregir la deformidad. 
  • Ambulatoria: Se puede regresar a casa el mismo día de la operación. 
  • Anestesia local: Se bloquea solo el dedo, lo que minimiza los riesgos. 
  • Recuperación rápida: La cirugía mínimamente invasiva, en particular, permite una recuperación más veloz con menos dolor. 
  • Menor riesgo de infección: Las incisiones pequeñas reducen la exposición de los tejidos.